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El final de una alianza con grandes expectativas
Lo que comenzó como una prometedora alianza entre dos gigantes japoneses, Sony y Honda, parece haber llegado a su fin. Sony Honda Mobility anunció oficialmente la cancelación del desarrollo y el lanzamiento de sus modelos eléctricos Afeela 1 y Afeela 2. La empresa comunicó que revisará la dirección de su negocio y hará público su nuevo plan estratégico en cuanto sea posible, aunque las señales apuntan a una retirada casi total del proyecto.
El movimiento marca un cierre inesperado para una colaboración que pretendía redefinir el coche conectado como un “dispositivo inteligente sobre ruedas”. La visión inicial unía la experiencia tecnológica de Sony en sensores, software y entretenimiento con la capacidad productiva y de ingeniería de Honda. Sin embargo, la realidad del mercado, los costes de desarrollo y la falta de diferenciación han terminado por frenar su impulso.
Un contexto adverso para los vehículos eléctricos
El abandono del proyecto llega en un momento complicado para Honda, que en marzo de 2026 comunicó pérdidas de hasta 15.700 millones de dólares tras depreciar gran parte de su inversión en movilidad eléctrica. Las tensiones comerciales, el cambio de políticas en Estados Unidos hacia los combustibles fósiles y la retirada de incentivos fiscales a los coches eléctricos han afectado duramente a su rentabilidad. A ello se suman los problemas en su programa de motores de Fórmula 1, lo que ha mermado la imagen de innovación de la marca.
Por su parte, Sony inició hace seis años su incursión en el sector con el prototipo Vision-S, que posteriormente evolucionó a la gama Afeela. Aunque el diseño impresionó en ferias tecnológicas, el desarrollo no avanzó al ritmo del resto de la industria. Expertos señalaron que el Afeela 1 resultaba caro, algo desfasado y sin la emoción que despiertan otros modelos eléctricos de su categoría.
Un mercado que evoluciona más rápido que los proyectos
El mercado global se ha desplazado hacia los SUV eléctricos, mientras que los sedanes —como el Afeela 1— pierden protagonismo. La ausencia de una mención al Afeela 2 en el comunicado de Sony refuerza la idea de que el proyecto estaba destinado a quedar en segundo plano. Con competidores cada vez más consolidados y el avance acelerado de la automatización, la propuesta de Sony y Honda parece haberse quedado sin espacio.
La cancelación de Afeela simboliza cómo la revolución eléctrica no deja margen para los titubeos. Las alianzas tecnológicas son prometedoras, pero solo triunfan cuando la ejecución acompaña a la visión. El futuro de la movilidad inteligente sigue adelante, y habrá que ver qué nuevos actores sabrán convertir la innovación en coches que realmente conmuevan a los conductores.
