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Adiós al proyecto Gateway, hola a la base lunar
La NASA ha anunciado un cambio de rumbo en su programa Artemis, centrado en el regreso humano a la Luna. Durante años se había planificado la construcción de Gateway, una estación orbital lunar fruto de la colaboración internacional. Sin embargo, el organismo espacial ha decidido poner en pausa el proyecto y enfocar sus recursos en una base establecida en la propia superficie lunar. Esta nueva estrategia pretende impulsar la presencia humana sostenible en la Luna y servir como laboratorio de tecnologías que algún día podrían aplicarse en Marte.
El plan se divide en tres fases: la primera, mediante contratos con empresas privadas dentro del programa CLPS, enviará rovers e instrumentos para preparar el terreno; la segunda establecerá infraestructuras semihabitables con apoyo de agencias internacionales, y la tercera añadirá módulos permanentes y vehículos de apoyo, entre ellos los desarrollados por las agencias espaciales italiana y canadiense. Si todo avanza según las previsiones, las misiones tripuladas podrían producirse cada seis meses a partir de 2028, reforzando la ambición de una presencia lunar continuada.
Un cometa que se da la vuelta
Mientras tanto, un fenómeno cósmico ha sorprendido a la comunidad científica: el cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresák ha invertido su giro. Datos del Observatorio Swift de la NASA y del Telescopio Espacial Hubble mostraron que, entre mayo y diciembre de 2017, su periodo de rotación pasó de más de 50 horas a tan solo 14. Los investigadores señalan que la causa sería la emisión asimétrica de gases al sublimarse el hielo al acercarse al Sol, un efecto similar a pequeños motores que alteran su rotación. Este comportamiento, inédito hasta ahora, podría ser el preludio de un colapso estructural del núcleo si la velocidad sigue cambiando.
Saturno bajo una nueva luz
Las agencias espaciales NASA, ESA y CSA han compartido también nuevas imágenes de Saturno captadas por los telescopios Hubble y James Webb. La comparación entre ambas perspectivas ofrece una visión más detallada de las dinámicas atmosféricas del planeta anillado: tormentas, bandas nubosas a distintas profundidades y el característico chorro ecuatorial conocido como la “onda de cinta”. Estas observaciones ayudan a comprender mejor la meteorología y evolución de uno de los mundos más enigmáticos del Sistema Solar.
Con estos avances, la exploración espacial entra en una etapa apasionante donde tecnología, cooperación internacional y ciencia de vanguardia se combinan. El futuro lunar y los misterios del cosmos siguen recordándonos cuánto queda por descubrir más allá de nuestro planeta.
