Foto de Aubrey Odom en Unsplash
Un veto que frena la moratoria sobre infraestructuras digitales
La gobernadora de Maine, Janet Mills, ha vetado una propuesta legislativa que buscaba detener la construcción de grandes centros de datos en el estado hasta el otoño de 2027. La medida, aprobada previamente por ambas cámaras del Parlamento estatal, pretendía establecer una pausa en los proyectos que consumiesen 20 megavatios de energía o más, con el objetivo de evaluar los impactos energéticos, ambientales y económicos de este tipo de infraestructuras.
El texto vetado incluía también la creación del Consejo de Coordinación de Centros de Datos de Maine, un organismo que habría servido para planificar de manera estratégica el crecimiento de estas instalaciones, coordinar políticas públicas y estudiar los beneficios y riesgos para las comunidades locales. Pese al veto, Mills ha anunciado que emitirá una orden ejecutiva para constituir un consejo con funciones similares, aunque sin suspender la actividad en curso.
Un equilibrio entre desarrollo tecnológico y sostenibilidad
La decisión de la gobernadora muestra la tensión existente entre el impulso al desarrollo digital y la necesidad de garantizar un uso responsable de los recursos energéticos. Los grandes centros de datos —esenciales para albergar servicios en la nube y modelos de inteligencia artificial de nueva generación— requieren enormes cantidades de electricidad y refrigeración, lo que ha despertado un debate sobre su sostenibilidad en Estados Unidos y otros países.
Al mismo tiempo, el estado de Maine no es el único que se enfrenta a este dilema. Según diversas informaciones, al menos una docena de estados, entre ellos Nueva York, están considerando moratorias o limitaciones a nuevas construcciones de centros de datos, ante el rápido crecimiento de la demanda energética asociada a la inteligencia artificial y la computación en la nube.
Entre la innovación digital y la regulación
En paralelo, a nivel federal, figuras políticas como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez respaldan una propuesta nacional para suspender tanto la creación de nuevos centros como las ampliaciones de los existentes. Estos movimientos contrastan con la postura del Ejecutivo estadounidense, que promueve una expansión acelerada de la infraestructura tecnológica necesaria para la inteligencia artificial.
El debate sobre cómo equilibrar innovación, energía y sostenibilidad continúa abierto. Lo que suceda en Maine puede servir de ejemplo para entender cómo los estados y los países afrontan el desafío de un crecimiento tecnológico cada vez más exigente con los recursos y el territorio. En Trixología seguiremos analizando cómo la inteligencia artificial y sus infraestructuras transforman el futuro digital de forma global y responsable.
