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Un paso adelante en la reutilización espacial
Blue Origin ha conseguido un hito importante en su programa de lanzamientos espaciales al recuperar con éxito el propulsor principal de su cohete New Glenn tras su segunda misión. El vehículo, bautizado como Never Tell Me the Odds, aterrizó de forma controlada en una plataforma marítima envuelto en una nube de humo y fuego, demostrando la capacidad de la compañía para reutilizar etapas de gran tamaño, una meta clave en la reducción de costes del sector aeroespacial.
El despegue se desarrolló sin incidentes. Tres minutos después del lanzamiento, el primer escalón se separó del cohete, iniciando dos maniobras de frenado antes de descender con precisión diez minutos más tarde. Jeff Bezos, fundador de Blue Origin, compartió el éxito a través de sus redes sociales, destacando el avance que supone lograr la recuperación total de la primera etapa en apenas la tercera misión orbital de la nave.
Problemas en la segunda etapa y carga útil fuera de órbita
Pese al éxito en la recuperación del propulsor, la misión no alcanzó todos sus objetivos. Horas después del lanzamiento, tanto Blue Origin como el fabricante de la carga, AST SpaceMobile, confirmaron que el satélite no logró situarse en la órbita prevista. Aunque la separación del satélite se produjo correctamente y este llegó a encenderse, los datos de telemetría revelaron que había alcanzado una altitud de apenas 150 kilómetros, muy por debajo del umbral mínimo necesario para mantenerse operativo.
La fase superior del cohete debía ejecutar dos encendidos para colocar el satélite en una órbita de 460 kilómetros. Sin embargo, algún fallo durante esa maniobra impidió alcanzar el resultado esperado. AST SpaceMobile comunicó que el aparato será destruido de forma controlada y que su coste se recuperará mediante el seguro correspondiente. Este incidente marca un contratiempo en la primera misión comercial de la compañía, que trabajará ahora en corregir el problema de la etapa superior antes del próximo lanzamiento.
Un futuro inmediato lleno de desafíos
A pesar del traspié, Blue Origin puede presumir de haber conseguido la reutilización de un propulsor orbital en apenas tres misiones, un ritmo muy superior al que alcanzó SpaceX en sus inicios. La compañía ya prepara su próximo objetivo: desplegar la primera tanda de satélites de Amazon Leo, el proyecto destinado a ampliar la red de conectividad global de la compañía.
El éxito parcial de New Glenn marca un paso clave en la carrera privada por el espacio. Cada avance tecnológico en la reutilización de cohetes acerca más a la industria a misiones más sostenibles y rentables. Blue Origin tendrá que resolver los fallos detectados, pero el horizonte para su programa espacial sigue siendo prometedor y lleno de innovación.
